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Suelo pélvico

Vaginismo: qué es, por qué ocurre y sí tiene solución

El vaginismo afecta a muchas mujeres pero pocas hablan de ello. Es una disfunción del suelo pélvico con tratamiento eficaz. Te explicamos en qué consiste y cómo abordarlo.

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Vaginismo: qué es, por qué ocurre y sí tiene solución

Dolor o imposibilidad para la penetración. Años de consultas, de "es psicológico", de sentir que algo va mal. Tiene nombre, tiene causa y tiene tratamiento. Y no, no estás exagerando.

El vaginismo es una de las disfunciones sexuales femeninas más frecuentes y menos diagnosticadas correctamente. Se estima que afecta a entre el 0,5% y el 30% de las mujeres —una horquilla tan amplia que refleja, en parte, lo poco que se estudia y lo poco que se habla de ello.

En VALSAM, Inés aborda el vaginismo desde su especialización en fisiosexología. Esto significa que el tratamiento no es solo muscular: se trabaja de forma integral, con todo el respeto y la privacidad que este tema merece.

Qué es el vaginismo

El vaginismo es una contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico —especialmente el músculo pubococcígeo y los músculos perineales superficiales— que dificulta o imposibilita la penetración vaginal (sexual, con tampones o con instrumental ginecológico).

La palabra clave es involuntaria: la mujer con vaginismo no "decide" contraer esos músculos. La contracción ocurre de forma automática, a menudo antes incluso del contacto, como una respuesta refleja. No es falta de deseo, no es falta de amor por la pareja, y no es una decisión consciente.

Por qué ocurre

El vaginismo puede tener múltiples factores contribuyentes:

Factores físicos:

  • Cicatrices vaginales o perineales (episiotomía, desgarro durante el parto) que generan adherencias y dolor.
  • Infecciones vaginales recurrentes que producen sensibilización del tejido.
  • Endometriosis con afectación del tabique rectovaginal.
  • Cambios atróficos por déficit estrogénico (menopausia, lactancia).
  • Dermatosis vulvares (liquen escleroso, liquen plano).

Factores neurológicos:

  • Sensibilización del nervio pudendo o de las ramas nerviosas vaginales.
  • El tejido puede volverse hipersensible sin que haya lesión activa: pequeños estímulos táctiles producen respuestas de dolor desproporcionadas.

Factores psicológicos y contextuales:

  • Experiencias sexuales negativas o trauma sexual.
  • Educación sexual basada en el miedo o la culpa.
  • Ansiedad anticipatoria: el miedo al dolor genera tensión muscular que produce el dolor, que refuerza el miedo. Un ciclo que puede perpetuarse durante años.
  • Primera relación sexual dolorosa que condiciona las siguientes.

En la práctica clínica, lo habitual es una combinación de factores. Y es importante entender que incluso cuando el origen fue psicológico, si el vaginismo lleva tiempo presente, habrá un componente muscular y de sensibilización que necesita tratamiento físico.

El diagnóstico

El vaginismo se diagnostica principalmente por la clínica: la historia de la paciente, la descripción de los síntomas y la exploración. En muchos casos, la exploración ginecológica convencional no puede realizarse debido a la contracción, lo que puede llevar a revisaciones repetidas bajo sedación o a procedimientos innecesarios.

Una fisioterapeuta de suelo pélvico puede realizar una valoración funcional de la musculatura pélvica, evaluando el tono en reposo, los puntos de dolor y la respuesta al contacto, sin necesidad de penetración.

El tratamiento

El vaginismo tiene tratamiento con alta tasa de éxito cuando se aborda de forma adecuada. El enfoque que la evidencia avala es multimodal:

Fisioterapia de suelo pélvico con enfoque en fisiosexología

Es el pilar fundamental del tratamiento físico. Inés, con su formación especializada en fisiosexología, combina:

  • Técnicas de relajación muscular: trabajo sobre el tono del suelo pélvico para reducir la hipertonía. Incluyendo respiración, relajación progresiva y técnicas manuales internas (cuando la paciente lo tolera y lo consiente).
  • Desensibilización progresiva: exposición gradual al contacto en la zona vaginal, comenzando con niveles de estimulación que no provoquen la respuesta de contracción y avanzando progresivamente. Se utilizan dilatadores vaginales de diferentes tamaños como herramienta terapéutica.
  • Tratamiento de cicatrices: si hay cicatrices que contribuyen al dolor o la tensión, el tratamiento específico de las mismas puede resolver parte del problema.
  • Trabajo de puntos gatillo: los puntos gatillo miofasciales en los músculos pélvicos son frecuentes en el vaginismo y pueden tratarse con presión mantenida y técnicas específicas.

Abordaje psicológico

Cuando hay componentes de ansiedad significativa, trauma sexual o patrones de pensamiento muy arraigados en torno al dolor y la penetración, la psicología sexual o la terapia cognitivo-conductual son complementos valiosos del tratamiento fisioterapéutico.

La pareja en el proceso

El vaginismo afecta a la relación de pareja, y en muchos casos es útil que la pareja participe en algunas fases del proceso terapéutico para entender la disfunción, reducir la presión sobre la mujer y aprender formas de explorar la intimidad sin que la penetración sea el objetivo.

Lo que no funciona

  • Forzar la penetración con dolor con la esperanza de que "se pase". No funciona y puede agravar el problema.
  • El reposo absoluto y evitar cualquier contacto. Puede mantener o incrementar la sensibilización.
  • El diagnóstico de "es psicológico, relájate". Es una simplificación que ignora el componente físico y que suele dejar a las mujeres sin tratamiento efectivo durante años.

Una última cosa

Si tienes vaginismo —o sospechas que lo tienes— no estás sola, no hay nada malo en ti y no tienes que seguir así. El camino del tratamiento requiere tiempo y paciencia, pero la mayoría de las mujeres que reciben el abordaje adecuado consiguen resolverlo o mejorarlo significativamente.

Este es un tema del que pocas personas hablan. Que eso no te deje sin ayuda.


En VALSAM tratamos el vaginismo con total privacidad y sin juicios. Inés te atiende en Loeches (Madrid). Escríbenos cuando quieras: +34 613 02 90 75

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