Suelo pélvico en el postparto: cuándo empezar la recuperación
Acabas de tener un bebé. El sistema sanitario revisa la cicatriz de la cesárea, comprueba el peso del bebé, hace la analítica de la madre. Pero nadie te pregunta si pierdes orina al toser. Ahí falta algo importante.
El postparto es, junto con la menopausia, la etapa de mayor riesgo para el suelo pélvico a lo largo de la vida de una mujer. El embarazo somete al suelo pélvico a nueve meses de carga creciente, y el parto —vaginal o por cesárea— produce cambios estructurales que requieren una recuperación activa.
Sin embargo, la recuperación del suelo pélvico no forma parte del protocolo estándar de seguimiento postparto en España. El resultado: mujeres que conviven durante años con síntomas que podrían haberse resuelto con tratamiento oportuno.
Qué le ocurre al suelo pélvico durante el parto
En el parto vaginal
El parto vaginal es el evento que más tensión mecánica genera sobre el suelo pélvico en toda la vida de una mujer. Durante el descenso y la salida del bebé, los músculos del suelo pélvico se estiran hasta entre el 200% y el 300% de su longitud en reposo. Para poner eso en perspectiva: cualquier otro músculo del cuerpo se lesiona cuando se estira más del 150% de su longitud.
Las consecuencias pueden incluir:
- Desgarros musculares: especialmente del músculo elevador del ano, que en estudios de resonancia magnética aparece lesionado en hasta el 30% de los partos vaginales instrumentados (con fórceps o ventosa).
- Daño nervioso: el nervio pudendo, que inerva el suelo pélvico y los esfínteres, puede sufrir una lesión por tracción durante el parto.
- Episiotomía o desgarro perineal: las incisiones o roturas del periné requieren cicatrización y pueden generar adherencias que produzcan dolor o afecten a la función del suelo pélvico.
En la cesárea
La cesárea protege el suelo pélvico del traumatismo directo del parto, pero no de todo. El embarazo en sí ya produce cambios en el suelo pélvico por el peso sostenido durante nueve meses y por el efecto de la relaxina sobre los ligamentos. Además, la incisión abdominal produce una cicatriz que puede generar adherencias que afectan a la movilidad de los tejidos pélvicos y abdominales.
Muchas mujeres con cesárea tienen disfunciones del suelo pélvico que se ignoran porque se asume que "al no haber parido por abajo, no puede haber problemas". Eso no es correcto.
NO COMETAS ESTE ERROR: las fajas tras el parto
Una de las recomendaciones más extendidas —y más contraproducentes— tras el parto es el uso de fajas abdominales. El uso de fajas tras el parto no se recomienda porque es totalmente contraproducente: aumentan la presión intraabdominal hacia abajo, justo en la dirección que más daña un suelo pélvico ya sobrecargado. Si estás pensando en usarla o te la han recomendado, primero habla con Inés.
Lo que sí funciona es un trabajo progresivo de la faja abdominal natural —el transverso del abdomen— que se activa de forma coordinada con el suelo pélvico, sin comprimir desde fuera.
Los síntomas más frecuentes en el postparto
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer deporte.
- Urgencia urinaria.
- Pesadez o presión en la zona pélvica (puede ser señal de prolapso incipiente).
- Dolor en la cicatriz del periné o de la cesárea.
- Dolor durante las relaciones sexuales al reanudarlas.
- Estreñimiento o dificultad para defecar.
- En algunos casos: sensación de que "algo se sale" por la vagina.
Cuándo empezar la recuperación
En las primeras semanas: activación temprana
Independientemente del tipo de parto, hay ejercicios que pueden iniciarse desde los primeros días postparto:
- Respiración diafragmática: activa suavemente el suelo pélvico a través de la mecánica respiratoria. Sin esfuerzo, sin dolor.
- Contracciones suaves del suelo pélvico: pequeñas activaciones sin carga, que ayudan a recuperar la conciencia de la zona y reducen el edema.
- Movilización suave: caminar de forma progresiva favorece la circulación y la recuperación tisular.
Lo que hay que evitar en las primeras semanas: cargas abdominales, abdominales convencionales, esfuerzos intensos, deportes de impacto y —repetimos— fajas compresivas.
A partir de las 6 semanas: valoración especializada
La revisión del sexto semana postparto es el momento habitual en el que se da el alta obstétrica. Es también el momento en el que debería iniciarse la valoración de suelo pélvico con Inés, nuestra fisioterapeuta especializada, siempre que la cicatrización haya sido adecuada.
Esta valoración permite:
- Evaluar el estado del suelo pélvico (tono, fuerza, coordinación, cicatrices).
- Identificar disfunciones presentes aunque no haya síntomas evidentes.
- Diseñar un programa de recuperación personalizado.
- Orientar sobre cuándo es seguro retomar el deporte.
¿Y si han pasado meses o años?
Nunca es demasiado tarde para recuperar el suelo pélvico. Mujeres con síntomas de incontinencia o dolor pélvico que llevan años —o décadas— postparto pueden beneficiarse de la fisioterapia. El tejido muscular tiene capacidad de mejora a cualquier edad cuando se trabaja de forma adecuada.
El retorno al deporte
¿Cuándo puedo volver a correr? ¿A hacer CrossFit? Las guías más actualizadas recomiendan no retomar deportes de impacto antes de las 12 semanas postparto. Antes de retomar, hay que comprobar que no hay síntomas de disfunción del suelo pélvico y hacer una valoración fisioterapéutica previa.
Muchas mujeres vuelven a correr a las 6-8 semanas porque "se sienten bien". El problema es que el suelo pélvico puede estar debilitado aunque no produzca síntomas en el reposo, y el impacto puede generar o agravar una disfunción que aparecerá semanas o meses después.
¿Recibiste orientación sobre el suelo pélvico en tu postparto? ¿O fue algo de lo que nadie te habló?
Si estás en el postparto y quieres saber en qué estado está tu suelo pélvico, Inés te acompaña en VALSAM Fisioterapia (Loeches, Madrid): +34 613 02 90 75
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